Núm II, Monterrey, Nuevo León. México ABRIL – JUNIO 2013

La Gestión Urbana del Agua

Por: Dr. Enrique Cázares Rivera

Dr. Enrique Cázares

La gestión urbana del agua es un tema apasionante y polémico a la vez. La forma en que se lleva a cabo ha evolucionado con el tiempo, pero de forma diferente en cada latitud, de tal manera que actualmente la gestión urbana del agua se materializa en muy variadas formas y conceptos en distintas partes del mundo. En México, los servicios de agua, drenaje y saneamiento son responsabilidad municipal de acuerdo al artículo 115 Constitucional que fue modificado en el año de 1983. Los Organismos Operadores de los Servicios de Agua, Drenaje y Saneamiento son ahora los responsables. Podemos decir, después de más de 30 años, que el modelo no ha funcionado, con sus honrosas excepciones. Veamos algunos de los principales factores que han llevado a un pobre desempeño de los Organismos Operadores.

En estados como Oaxaca o Puebla con cientos de municipios, existen Organismos Operadores de estos servicios que no tienen las capacidades técnicas ni económicas, ni los recursos humanos para llevar a cabo una gestión eficiente de los servicios. La municipalidad, en muchos casos, no es capaz de sacar adelante la gestión de los servicios. Esto podría resolverse, creando organismos regionales con una masa crítica suficiente para ofrecer servicios de calidad. Los estados de Nuevo León y Querétaro han seguido esta línea, en estos estados se tiene un Organismo Estatal responsable de los servicios en todos sus municipios. Otra excepción es el estado de Baja California, que cuenta solo con 5 municipios y en los que el director de cada organismo es nombrado por el gobernador del estado y no por el presidente municipal.

El manejo con fines políticos de los organismos es otro obstáculo importante. Usualmente los directores son nombrados por el presidente municipal en turno lo que conlleva varias consecuencias. Los directores de los organismos en México permanecen en su puesto 1.6 años en promedio, pues de ahí “saltan” a otra posición. Las tarifas son manejadas con fines políticos, no reflejan el verdadero costo de los servicios, lo que ocasiona que la mayoría de los Organismos no tenga los ingresos suficientes para cubrir sus gastos y deba recibir subsidio del gobierno municipal.

El manejo político incluye el no cobro de los servicios. En México, de lo que los Organismos Operadores facturan, solo se cobra un 60%. La “municipalidad” de los servicios ocasiona la falta de continuidad en los planes y proyectos y provoca que cada 3 años se “reinvente” lo que se va a hacer en los siguientes 3. Esto finalmente afecta la capacidad técnica, en México se tiene un promedio de 38% en fugas en las redes antes de llegar al usuario. La participación de capital privado ha sido una forma de “despolitizar” los servicios como ha ocurrido en Saltillo, Coah.

La gestión de los servicios es de naturaleza monopólica y debido a ello, requiere de regulación, la cual es prácticamente inexistente en México. En otros países como Inglaterra o Chile, existe un ente regulador que evalúa a cada Organismo Operador y dependiendo de la evaluación es el incremento (o decremento incluso) autorizado en las tarifas.

El agua ha sido declarada un asunto de seguridad nacional ya en 2 sexenios y las acciones no lo demuestran. Evaluemos a los Organismos Operadores, iniciemos un Observatorio de su desempeño y exijamos buenos resultados.


El Dr. Enrique Cázares Rivera es profesor de tiempo completo en el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey desde 1981. Ha ocupado los cargos de Director del Departamento de Ingeniería Civil en los periodos 1987-1989 y 1996-2001. También fue decano asociado del área de arquitectura e Ingeniería Civil desde del 2000 al 2007. Ha dirigido investigaciones como parte del centro de calidad ambiental de 1992 a 1998 y para el centro de investigación de agua (ahora Centro del Agua) desde 1998 hasta la fecha. Ganó el Premio “Rómulo Garza” para la investigación y desarrollo tecnológico de 1995 y 1998. También ganó el premio para la enseñanza y el trabajo de investigación de 1999.